En el país, CABA, Provincia de Buenos Aires, Córdoba y Rio Negro concentran más del 60% de las pernoctaciones turísticas. La ciudad de Buenos Aires es el destino más elegido con un cuarto del total de las pernoctaciones tanto de argentinos como de extranjeros. En el otro extremo las provincias menos visitadas son La Rioja, Formosa y Catamarca que juntas no llegan al 1% del total.

Pese a contar con atractivos de jerarquía internacional como Talampaya, la provincia no alcanza el 1% de las pernoctaciones del país. La falta de conectividad, infraestructura y políticas sostenidas profundiza las desigualdades regionales del sector.

El turismo continúa siendo una actividad relevante para la economía argentina, aunque su desarrollo está lejos de ser homogéneo. Un informe reciente de ArgenData, la plataforma de datos de la Fundación FUNDAR, revela profundas asimetrías entre las distintas regiones del país y ubica a La Rioja entre las provincias con menor participación en la actividad turística nacional.
De acuerdo con el relevamiento —basado en estadísticas del INDEC, el Ministerio de Turismo y organismos internacionales— el turismo aporta entre el 1,7% y el 4,4% del Producto Interno Bruto (PIB) argentino, un valor inferior al promedio mundial. A esto se suma un déficit estructural en la balanza turística: los argentinos gastan más en el exterior de lo que el país recibe por el ingreso de turistas extranjeros.
Sin embargo, uno de los aspectos más relevantes del informe es la fuerte concentración territorial del turismo. La mayoría de las pernoctaciones se registra en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, Córdoba y algunos destinos patagónicos. En ese escenario, las provincias del Norte Grande quedan relegadas, y La Rioja aparece entre las jurisdicciones que no alcanzan siquiera el 1% del total de pernoctaciones del país, junto a Catamarca y Formosa.
Esta baja participación no solo da cuenta de una menor llegada de visitantes, sino también de un desarrollo turístico aún incipiente dentro de la estructura económica provincial. Según ArgenData, las disparidades regionales están estrechamente vinculadas a factores estructurales como la conectividad, la infraestructura hotelera y la promoción turística.
En el caso de La Rioja, la limitada oferta de vuelos, las grandes distancias terrestres y una menor inversión privada en alojamiento y servicios condicionan la llegada sostenida de turistas, especialmente fuera de las temporadas altas. Estas restricciones dificultan la consolidación del turismo como un motor estable de crecimiento económico.
No obstante, los propios datos del sector muestran que el potencial existe. En períodos puntuales —como las vacaciones de invierno y los fines de semana largos— la provincia logra niveles de ocupación hotelera que superan el promedio anual y generan un impacto económico significativo en la gastronomía, el comercio y los servicios turísticos. Esto evidencia que, cuando se dan las condiciones adecuadas, La Rioja logra captar demanda.
La provincia cuenta además con activos turísticos de peso nacional e internacional, entre ellos el Parque Nacional Talampaya, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, junto a paisajes naturales singulares, circuitos culturales, turismo rural y propuestas de aventura. Sin embargo, el informe advierte que sin políticas sostenidas que acompañen ese potencial, la brecha con los principales destinos del país continuará ampliándose.
Estrategias locales de promoción turística
Previaje Riojano
El Observatorio Económico del Turismo de La Rioja dio a conocer el balance final sobre el desempeño del programa Previaje Riojano desarrollado entre el 27 de septiembre y el 23 de diciembre, período en el que se registró un importante movimiento turístico y comercial en la provincia. Durante este lapso, se presentaron facturas por $765.474.108, mientras que el volumen operado en Chachos alcanzó los $362.388.000. El programa registró un promedio de 40 canjes diarios, con la participación de 78 alojamientos, 41 agencias de viajes y más de 390 comercios adheridos, consolidando una articulación sostenida entre el sector público y privado que permitió fortalecer la experiencia turística y el consumo local.

En cuanto a la demanda, se contabilizó la llegada de 12.800 turistas, en su mayoría de Buenos Aires (41 %), seguido por Córdoba (19 %), Santa Fe (16 %), Entre Ríos (5 %) y el resto del país (9 %), mientras que el 10 % correspondió a visitantes locales. En cuanto a los canjes efectuados, Villa Unión concentró el 47% de los mismos, La Rioja Capital, 27%, Chilecito, 21%, Chamical, 3%, Aimoagasta, 2%.

